Madanfo Project

Mi viaje a Ghana comienza por el interés en la arquitectura de cooperación. Siempre he tenido interés por conocer cómo otras culturas desarrollan su vida con los recursos y condiciones de los que disponen. Supongo que este interés ayudó no solo a acercarme al mundo de la arquitectura sino a la cultura en general.

Desde un primer momento tanto Antonella como yo, desarrollamos una especie de imán hacia los niños de Abetenim. A cada paso que dábamos por ese pequeño pueblo de apenas 500 habitantes podían escucharse risillas y algún que otro Lufía, Antolerena! con el que pretendían llamar nuestra atención con la intención de regalarles una sonrisa.

Es curioso ver, cómo con tan poco puede hacerse feliz a un niño. Especialmente teniendo la oportunidad de comparar con la sociedad en la que vivimos hoy en día.

Este ‘imán’ que desarrollamos Antonella y yo; nos hizo acercarnos día a día a los niños; a descubrir sus costumbres, sus hábitos y ver la realidad que muchos en esta parte del mundo quieren negarse.

Con el paso de los días nuestro interés por saber como el desarrollo de la sociedad funcionaba aumentó. Esto nos llevó a acercarnos más y más a las familias, al trabajo que llevan a cabo, a las tareas que debe realizar cada niño como parte de la rutina…

Todo esto nos ayudó a comprender la falta de recursos de los que disponen el 90% de las familias; que no pueden permitirse comprar unos zapatos para sus hijos, libros para utilizar en la escuela, un uniforme, comida para llevar a la escuela o incluso necesitan que sus hijos trabajen para ayudar a sacar a la familia adelante; y por tanto no puedan ir a la escuela.

Todos estos problemas surgen desde una base: la educación. El proceso educativo en el continente africano está inserto en unas realidades culturales específicas y que sirven a unos intereses concretos.

Durante esos meses pudimos conocer a fondo a muchos de los niños que viven en Abetenim y ver la realidad que viven cada día. Esto nos llevo a involucrarnos y crear una conexión con ellos que nos ha llevado a formar parte de sus vidas. .

Creando Madanfo Project no solo pretendemos garantizar el acceso a la educación de los niños, sino poco a poco y con el esfuerzo de todos, repensar la educación y el desarrollo en clave de género para que todas las personas, de cualquier sexo y edad puedan acceder a una educación.

Nuestra intención es que con ayuda de unos pocos podamos ayudar a muchos.

Así, acabo con una frase que motiva a Madanfo día a día y nos ayuda a salir adelante:

“La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. Nelson Mandela

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *